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lunes, 8 de julio de 2013

PUDOROSA

Admirar el mundo detrás de una trenza y un reboso, pensar: "¡Sociedad mala, cochina! Debieran ser más pudorosos, mesurados con lo que expelen hacia los demás".


-¡Pero qué flojera me das, Ly! Aún no entiendo cómo es que podemos ser hermanas. Yo estoy inclinada a todos los vicios: hablar con improperios, alburear hasta al más respetable y copetudo señor, coger por las noches en los lotes baldíos o en donde me llegue la punzada, herir con sarcasmo hasta a la abuela de mi jefe, sobornar al velador de la colonia más nice sólo para conseguir que me permita vaciar la basura de las pseudoaristócratas en sus jardincitos de ensueño... y tú te sientes mal por olvidar un día rezar el Angelus a las 12. 

Lo peor de todo es que me pides imite tu ejemplo ¡Horror! A tu lado me siento Madame de Saint-Ange frente a Bernarda Alba. Suicídate mejor, ¿qué caso tiene vivir rodeada de delicias y no disfrutarlas? Sentir arrojo y suprimirlo nada más por mantener la imagen de alguien bueno, lo cual te convierte en una doble cara. Infeliz, además. Porque no me dirás que ignorar tus instintos te vuelve más virtuosa o feliz. Al contrario, la represión hará que explotes un día y que seas más puta que yo. Todo tu mérito desaparecerá en unos segundos. Sé una golfa por convicción. Sé libertina.

Quien quiera que te haya inculcado la idea de "ser pudorosa", apuesto mis calzones, a que es el libertino más desatado que se haya conocido jamás, un "lamegüevos". Basura humana que quiere reprimir a los demás para poder brillar entre los santurrones. 

Peca como yo. Hazlo y libera tu vulva del agua bendita. El pudor es reprimir tu verdadero ser. No seas hipócrita. Coge y vocifera. Ser pudorosa no deja nada bueno.

jueves, 5 de marzo de 2009

DESENVOLVIENDO TU REGALO


Como verás tu obra aún está en construcción. Sigo viva. He deducido que por irónico que parezca, para que tu proyecto quede terminado, bien construido, debe destruirse; eso hará de tu obra un éxito. Erigirás sobre mis ruinas tu bandera. Misión cumplida. Quizá lo peor de todo esto es que pienso ayudarte. Contribuiré, poniendo- o tal vez debiera decir quitando- ladrillo por ladrillo. Juntos será un proceso rápido. Te amo tanto que si anhelas algo haré lo que sea para dártelo. Te deseo feliz.

Seré menos metafórica, olvida el edificio, lo plantearé en mi carne. Haré un lindo espectáculo para ti. Primero quitaré con pinzas pestaña por pestaña, sangraré y derramaré lágrimas; después extirparé los párpados, que entre cada abrir y cerrar me muestran tu figura, la sombra: tú junto a mí -lo dejaré sólo en mi mente-. Después sacaré mis ojos de las cuencas, para qué ver el mundo si lo más bello y dulce no aparecerá cariñoso frente a mí.

Ya hay excitación en ti, puedo verlo, te daré más. Los labios no se han de escapar, quitaré la suave piel que los cubre para ir a quemarlos por horas al sol -supongo no has de querer recordar que estuvieron adheridos a tu ser con tanta vehemencia- cuando ya se haya disminuido su tersura y ámpulas crocantes emerjan a la superficie, las exprimiré hasta dejar mi boca como muerta por cáncer; la arrancaré de mi cara.

¡Oh! No he olvidado los senos, tan dulces y suaves, serán torcidos hasta que salga toda la crema y sangre en su interior.
Las piernas…me cuesta decidir, te diré las opciones y tú escogerás: puedo ser vulgar y hacerles cortes grandes a todo lo largo y ancho, abrasar con hierros candentes un cuadro sí y otro no -sería lindo tener un tablero de ajedrez, en el que tú por supuesto jugarías a ganar- pero aguarda; si deseas las áreas que no sean quemadas las puedo arrancar, así a mis piernas las cubrirían las bellas tonalidades del rojo: oscuro y brillante. Prometí opciones, he aquí la segunda: puedo congelarlas casi al punto de la gangrena, después hervirlas hasta que en trozos la carne se separe del hueso y el hueso se disuelva triste en el agua. Tú eliges. Para el corazón he ideado algo que te deleite al punto del orgasmo… pero eso y el resto lo descubrirás en su momento. Son sólo opciones, que podrás modificar a tu antojo o conservarlas. Ahora dame las pinzas…